high tech, high touch

A la hora de diseñar nuevos productos y servicios siempre es bueno incluir algo del pasado en ellos, que ayude y proporcione seguridad.

Esperar colas, coger número para aguardar turno, no saber cuánto tiempo vas a estar esperando y poder salir… son trances por los que a menudo pasamos todos en establecimientos que van desde una pescadería hasta cualquier oficina municipal.

Correos ha implantado una novedad que humaniza un poco más esta experiencia.  En los tickets de espera de turno, acompañando al clásico número abstracto (frío, impersonal, abstraco), incluyen una frase que nos indica cuántas personas van antes que nosotros (calor, personal, concreto).

Este ticket cumple a la perfección las reglas básicas para que cualquier producto sea un éxito:

  • utilidad y seguridad (permite calcular mejor el tiempo y reducir el miedo a perder el turno en colas largas)
  • mantenimiento (nulo)
  • costes (casi nulos, un pequeño algoritmo nada más)
  • atractivo de venta (¿quién no quiere tener tickets así?)
  • aspecto y apariencia (una sencilla línea, poco intrusiva)

ticket de correos

(justo este ejemplo, para mi suerte, no había nadie delante mío)

Otro ejemplo serían ciertos tickets de restaurantes, que incluyen el precio por comensal permitiendo acelerar el momento “¿a cuánto tocamos?” que tantos galimatías supone a veces. Esta foto la hizo Jesús Sotoca no hace mucho:

ticket de restaurante

(fotografía de Jesús Sotoca: “cada uno toca a…“)

Los sajones, mucho más sucintos, quirúrgicos y breves para resumir conceptos técnicos tienen una frase para esto: High tech, high touch. Es decir, siempre que incluyas más tecnología/features, no te olvides nunca de humanizar en la misma medida.

 

SpY

SpY fue uno de los integrantes del conocidísimo grupo de grafiti de Madrid: Los Reyes del Mambo.

Hace tiempo que va por libre; para algunos es el Blek Le Rat / Banksy / name-it / madrileño. Para mi es como si Chema Madoz hubiera salido del estudio tras mojarse de agua pasadas las 12 de la noche.

Madrid está lleno últimamente de gente que se expresa en la calle, la mayoría, bastante discretos.

SpY y, quizás Sam3, están muy por encima de la media y puede que lleguen a ser los dignos sucesores de Juan Carlos Argüello (el legendario Muelle) o Glub, como artistas que marcaron una época dejando su personal impronta en las calles de la ciudad. Obviamente sus actidudes, intenciones, estilos y obras son muy dispares entre sí­.

Hace unos meses hablábamos de Aram Bartholl y sus intervenciones en la ciudad, mezclando realidades online-offline. Da gusto ver que por aquí­ también tenemos gente con el mismo talento.

Para conocer más de su obra lo mejor es pasear por la ciudad con ojos atentos o consultar su web: SpY.

Para abrir boca, unas imagenes (extraí­das de su web).

SpY

SpY

SpY

SpY

 

Robert Kalina y el diseño de los billetes de euro

Diseñar algo que van a usar, tocar y ver más de 300 millones de personas de distintos países y culturas todos los días no es fácil. Trasladar una idea casi utópica desde un boceto a los bolsillos de tanta gente fue un proceso que duró más de 10 años. Obviando la parte política, hay aspectos en términos de diseño muy interesantes.

Objetivo: Diseñar los billetes y monedas que usarán todos los europeos.

¿de cuánto serían las monedas y billetes? Se acordó que la moneda de mayor denominación sería la de dos euros, y el billete de menor valor, el de cinco euros. Después, se buscó una serie sencilla de valores que facilitara su manejo, la secuencia 1:2:5, válida tanto para los billetes como para las monedas. Así­, se decidió finalmente que hubiera ocho monedas, cuyos valores iban desde 1 céntimo a 2 euros, y siete billetes, de 5 a 500 euros.

Diseño de las monedas: se acordó un anverso común y un reverso personalizable por cada paí­s.

Diseño de los billetes: El proceso fue más complejo. La propuesta ganadora se eligiría por concurso público y restringido a dos estilos únicamente: tradicional (épocas y estilos europeos) o moderno/abstracto. Se presentaron 29 equipos de diseño y 14 diseñadores de los bancos centrales europeos sumando un total de 44 propuestas.
Diseño de billetes de Robert Kalina

Fue elegida la propuesta de Robert Kalina presentada por el Österreichische Nationalbank de Austria, que resolvió con ingenio el duro briefing. Destaco algunos aspectos.

Prohibición de cualquier rasgo de identidad nacional

solución: Kalina pensó en puertas y ventanas para los anversos como símbolo de apertura en la UE y en puentes en el reverso como metáfora de la cooperación y comunicación entre los pueblos europeos. Aparte se incluyó un mapa de Europa y la bandera común. Los estilos reflejados son los principales perí­odos de la historia cultural europea:

  • Clásico (5€)
  • Románico (10€)
  • Gótico (20€)
  • Renacimiento (50€)
  • Barroco (100€)
  • Edad del Hierro y el Cristal (200€)
  • Arquitectura Moderna (500€).

Los puentes y ventanas no existen, son recreaciones de estos estilos.

Los billetes han de tener caraceterí­sticas que faciliten su reconocimiento por discapacitados visuales.

solución:

  • inclusión de superficies en relieve sensibles al tacto
  • billetes de distintos tamaños.
  • fuerte contraste de color:  puestos juntos, se distinguen fácilmente
  • cifras grandes y legibles

Caracterí­sticas de seguridad contra falsificación y seguridad.

solución:

  • marca de agua
  • hilo de seguridad
  • impresión calcográfica
  • hologramas
  • tintas de aspecto variable

El Banco Central Europeo hizo una exposición donde se podían ver muchos de los diseños presentados a concurso en 1996. El catálogo de la muestra, está disponible en un precioso PDF: Euro banknote design exhibition. Se pueden ver muchas de las ideas presentadas, con múltiples diseños. Creo que eligieron bien visto lo visto.

diseños de billetes de euro

Kalina aparte de los billetes de Euro, ha diseñado los billetes de Bosnia, Azerbaiyán, Malasia y Siria. Y según cuenta en una entrevista para El País, le gustarí­a “lavarle la cara al dólar“.

p.s. he decidido abrir por primera vez los comentarios en los posts después de casi 9 años.

 

de frustraciones

Desde hace unos años casi todos los automóviles disponen de un sistema OBD. Un estándar que permite un control y monitorización casi al completo del motor y otros dispositivos del vehículo. Normalmente, en una revisión, se conecta con el OBD y se analizan tanto los datos con el coche en funcionamiento como los que el sistema ha ido almacenando.

En algunos casos el cockpit del coche permite interactuar con el OBD. Algunos sistemas populares son MMI de Audi,  iDrive de BMW o Comand de Mercedes-Benz.

He tenido la oportunidad de trastear bastante con estos tres interfaces. Ninguno de ellos solventa con holgura los principios más elementales de usabilidad y diseño de interacción (y no será por falta de medios o recursos).

  • aprendizaje: ¿cómo de intuitivo resulta hacer algo la primera vez que te enfrentas al interfaz?
  • efectividad:  una vez medio aprendido el interfaz ¿cuánto se tarda en descubrir y llevar a cabo otras funcionalidades?
  • recuerdo: ¿sabré usarlo bien la próxima vez que me enfrente a él cuando haya pasado un tiempo?
  • errores: ¿qué indulgencia tiene el sistema ante los errores no forzados?
  • satisfacción: ¿se siente placer al interactuar con el interfaz?.

Añadirí­a otro punto más:

  • distracción: tiempo mirando la pantalla del interfaz versus tiempo centrado en la conducción.

Muchos de los diseños más logrados de la historia provienen de frustraciones. Alguien, hundido ante una tarea imposible de solventar con lo existente, colérico por no encontrar nada que satisfaga una necesidad o desesperado por no poder adaptar algo creado, se pone manos a la obra y con tal de no volver a sentirse impotente nunca más, crea algo que el público convierte en un grito alborozado de “¿por qué nadie lo habí­a hecho antes?”.  Ahí están la vinagrera de Marquina o el mismo Youtube.

Los chicos de DevToaster precisamente por esto, han creado Rev, un escaner del OBD que transmite via wifi al Iphone/Ipod touch toda la telemetrí­a del vehí­culo tamizada por un interfaz táctil e intuitivo,  liberalizando los datos del corsé de los interfaces/diseños de los aparatosos sistemas creados por los fabricantes:

Accediendo al OBD, se puede saber desde la emisión de gases, hasta las revoluciones por minuto, pasando por la posición del acelerador o el gasto de combustible…hasta varias decenas de cosas más.

La aplicación en versión lite, se puede descargar de la AppStore gratis. Sin el hardware OBD/WLAN sólo podremos disfrutar de la telemetrí­a de aceleración (la que en las transmisiones de F-1 hace relación a las fuerzas G) y la navegación GPS.

Rev en acción

Para el resto de opciones hay que esperar a que está el hardware disponible. Lo mejor es seguir atentos al web de Rev a la espera de noticias para poder difrutar de todas sus opciones.

opciones de Rev

 

jeroglí­ficos e interfaces

Hace muchos años el diario ABC era mi principal fuente de suministro de esquelas y jeroglíficos. En ambas facetas no tení­a rival.

Las esquelas estaban dotadas de un inimitable tetric-design basado en tipografí­a. Con ellas se podí­a aprender heráldica de una manera barata también. Aún las de hoy guardan cierta similitud con las de entonces, aunque los distintos rediseños del periódico las han desmejorado bastante.

La segunda ví­ctima de las tijeras era el jeroglífico de Pedro Ocón de Oro. Ese ser infernal que me sacaba siempre de quicio y al que siempre imaginé como una cruel mezcla entre el Dr. George Claw y Pilaf El Emperador.

Perdí­ todos esos recortes hace mucho, pero con los añs he podido conseguir alguno de los pocos libros de antologías de Ocón de Oro que existen. Repasándolos me doy cuenta de que hay algo que subyace tanto en los jeroglí­ficos como en los interfaces de hoy en día.

Dado un jeroglí­fico:

Jeroglífico de Pedro Ocón de Oro

  • Cuanto mejor hecho está (diseño, mensajes, dibujos) más sencillo parece.
  • Cuanto más difí­cil parece, más evidente resulta ser su solución….. (una vez sabida, claro).

Algo así­ ocurre con los interfaces de hoy en dí­a.

  • Hay muchos que enamoran a primera vista por su simpleza y sencillez. Esa sutilidad elevada al máximo se convierte en un falso dominio cuando realmente te estás perdiendo mil cosas de las que son capaces. Finalmente, piensas que sólo valen para una o dos cosas.
  • Por otro lado hay interfaces complejí­simos de primeras, pero que una vez aprendes cuatro patrones (si es que se consigue, ahí­ está el reto para no incrementar el bounce rate) te hacen darte cuenta de lo equivocado que estabas respecto a tus percepciones y prejuicios del primer vistazo, con lo que empiezas a utilizarlos con deleite.

Partiendo del supuesto de que tras ambos está un gran demiurgo, ambas opciones resultan válidas aunque, obviamente, poseen fortalezas y debilidades.

Ocón de Oro es un genio poco conocido. Es el inventor de la Sopa de Letras y del Crucigrama Blanco entre otras muchas cosas. Y sus creaciones fueron el “Youtube” de mucha, muchí­sima gente durante décadas. Para una gran parte de la población fue prácticamente el único modo de entretenimiento y procastinación.