la historia de albatross, penguin y austral

La década de los 30 del siglo XX marcó el inicio de una nueva industria y mercado: el de los libros de bolsillo baratos y accesibles.

Tres editoriales, Albatross, Penguin y Austral con una historia fascinante y entrelazada, irrumpieron en un corto periodo de tiempo y transformaron completamente el sector. Curiosamente, las tres, por imitación, tenían un animal como logo.

logos de editoriales

Resulta increíble cómo pueden servir de analogía al mundo internetero actual, especialmente el de los contenidos. Entonces se perseguí­an unos objetivos que nos resultarán muy familiares:

  • paliar la piraterí­a y los préstamos; intentando que algunos pagaran al menos algo.
  • abaratar costes y abrir nuevas ví­as de ingresos
  • llegar por canales no convencionales y ser lo más global posible
  • catálogo atractivo al alcance de cualquiera

La innovación principal consistía en pegar las páginas en vez de coserlas, reducir el formato, contenidos atractivos y un precio razonable. Tauchnitz fue la pionera a finales del XIX, pero quien realmente dió con la fórmula de éxito fue la editorial Albatross de Hamburgo.

Acompañaré el post con alguno de los libros que tengo por casa:

Albatross
Albatross

Denominada así­ porque se pronuncia igual en casi todos los idiomas europeos y con un inolvidable logo tuvieron un éxito inmediato y sin precedentes.

Fue fundada en Hamburgo por Kurt Enoch en 1931 siendo los primeros en tener un diseño atractivo, compacto y uniforme usando un papel, maquetación y tipografías de calidad; todo a un precio muy competitivo. Enoch acabó comprando el catálogo inmenso de Tauchnitz incorporándolo a Albatross.

Un hito histórico desde entonces imitado hasta la saciedad, fue el usar códigos de colores para identificar la temática de cada libro:

colores de albatross

  • amarillo: novelas psicológicas y ensayos
  • naranja: cuentos y relatos cortos / humor y obras satí­ricas
  • rojo: aventura / crimen
  • verde: viajes / países extranjeros
  • azul: historias de amor
  • púrpura: biografí­as / novela histórica
  • plata: antologí­as
  • gris: teatro / poesía

Penguin

libros de penguin

La 2ª Guerra Mundial y los nazis finiquitaron prematuramente la historia de Albatross (el mismo triste final que ya contamos en su dí­a de Baedeker) obligando a Enoch a emigrar a Estados Unidos.

En Inglaterra, Allen Lane rápidamente vio que podía replicar una fórmula probada de éxito refinando la idea. En 1935, eligiendo también un nombre de animal, un logo parecido y un nuevo código de color, funda la legendaria Penguin. El impacto en la sociedad es infinitamente mayor que el de Albatross.

El código de colores de Penguin era:

colores de penguin

  • amarillo: todo lo que no encaje en los otros colores
  • naranja: ficción
  • rojo: drama
  • cereza: viajes / aventura
  • verde: crimen / misterio
  • azul: biografías
  • púrpura: ensayos / epistolares
  • gris: temas de actualidad mundial

Lane acabó fichando años después a Enoch para lanzar Penguin en EE.UU.

Austral

colección austral

El castellano y los paí­ses de habla hispana eran un mercado demasiado grande como para no intentarlo también. Eso debió pensar en 1937 Gonzalo Losada cuando decide lanzar en Buenos Aires, y no en España a causa de la Guerra Civil, el primer número de la mí­tica Colección Austral (un spin off de Espasa-Calpe). De nuevo, usando un animal como logo y otro código de color.

Los colores de Austral eran:

colores de austral

  • amarillo: libros políticos / documentos de época
  • naranja: biografí­as y vida novelescas
  • rojo: novelas policiales, de aventuras y femeninas
  • marrón: ciencia y técnica / clásicos de la ciencia
  • verde: ensayo / filosofí­a
  • azul: novelas y cuentos en general
  • violeta: teatro / poesía
  • gris: clásicos
  • negro: viajes y reportajes

Desde entonces, no han parado de surgir colecciones y editoriales en todo el mundo inspiradas en estos modelos. Quizás la más destacada fue en 1939 Pocket Books en EE.UU. (también con un animal, esta vez un kanguro como logo en 1939).

Coda

Salvo Albatross, estas editoriales siguen operando y son hoy en dí­a unas corporaciones enormes. Serí­a precioso que continuaran su historia, entendiendo y adaptándose al cambio digital que vivimos, quizás la mayor revolución en el mundo del libro desde la aceptación del códice.

Por último, dos editoriales españolas muy populares y que más uso hacen de colores llamativos en sus portadas (los Compactos de Anagrama y Libros del Asteroide) no siguen ningún patrón.  Sus departamentos de diseño eligen el color que en ese momento más les inspira.

 

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Mr. Roark y Mr. X

“There is something entirely Gargantuan in the idea of economising space by piling houses on top of each other, front doors and all. And in the chaos and complexity of those perpendicular streets anything may dwell or happen” (G.K. Chesterton, The tremendous adventures of Major Brown”, 1905)

Aquí­ están la primera edición en castellano de El Manantial (Editorial Argonauta, Buenos Aires, 1948) de Ayn Rand y el volumen de 2008 editado por Dark Horse Books que recopila todo lo publicado originalmente de Mr.X, el cómic de Dean Motter de mediados de los ’80.

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Son perfectos para ilustrar que el sueño de un hombre puede ser la pesadilla de otro.

Mr. Roark: El héroe de El Manantial es un brillante arquitecto cuyas ideas son diametralmente opuestas a las establecidas, lo que le convierte en un outsider. Como casi todo lo de Rand, es un canto a la individualidad y al firme deseo de ser siempre fiel y coherente a los propios principios. Pase lo que pase, caiga quien caiga. Roark es un solipsista recalcitrante que lucha contra todo y todos para conseguir finalmente imponer su visión de las cosas.

Mr. X. Es un antihéroe. Fue un arquitecto brillante, con unos ideales igual de bienintencionados que Roark. Abanderado de la Psychetecture, consiguió levantar la ciudad que siempre soñó sin que nadie le modificara nada, Radiant City (sin duda un homenaje a la Ville Radieuse de Le Corbusier). Pero el resultado no fue el esperado. Los ciudadanos sufren alucinaciones, delirios, malestar y la vida en la ciudad resulta tremendamente angustiosa. Tras unos años desaparecido, retorna a la ciudad para tratar de arreglar el entuerto a la vez que lucha contra un terrible y constante sentimiento de culpabilidad.

Siempre he considerado la historia de Mr. X como una continuación apocalí­ptica de El Manantial. ¿Fue esa la intención de Motter?

Nunca me he identificado demasiado con los Roarks que hay por ahí­ sueltos, que son unos cuantos. No veo mucha diferencia entre un Mr. Roark y un Fidel Castro por poner un ejemplo, aunque no hace falta irse tan lejos. Sus intenciones son en origen bienintencionadas, pero esconden una tremenda vanidad, infantilismo, utopí­a y grandes dosis de irritabilidad que afloran en cuanto las cosas no salen como pensaban.

Por supuesto que todos pecamos de solipsismo, pero me siento más afín al de Thoreau en Walden o incluso al de Montaigne esforzándose en sus ensayos por mantener la dignidad personal en una sociedad fanática y destructora que al ególatra de Roark.

Un trasunto actual de Mr. Roark serí­a quizás Steve Jobs. Que a su vez podrí­a convertirse en un hipotético Mr.X., Imaginemos que el iPhone 4 causara daños irreparables al cerebro. Millones de personas afectadas, muertes por doquier en aras del “best phone ever”, un nuevo Bophal…. Jobs intenta arreglarlo todo con la ayuda del presidente. Hoygan, llamen a David Fincher o alguno de esos.

Por otro lado,  ¿será Paolo Soleri el nuevo Mr.X, la Arcology una evolución de la Psychetecture y Arcosanti la nueva Radiant City?

¿Quién es tu Mr. X? ¿Y tu Mr. Roark?

Para terminar dejo un par de ilustraciones de Mr. X., quizás la más bella conjunción de expresionismo alemán y ciencia ficción en el mundo del cómic. El trabajo de los entonces jóvenes, y ahora bien reconocidos, Seth, los hermanos Hernández: Jaime, Mario, Gilbert, Paul Rivoche...aderezados con los guiones de Motter es una delicia.

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e-books

e-books

Es fascinante todo lo que está ocurriendo en torno a los e-books. Asistir en directo a la transformación, no sabemos muy bien aún cómo o hacia dónde, de la industria de los contenidos es un privilegio.

Este post es para gente que le guste leer libros, no es un análisis de features de dispositivos, ni soy un steampunk nostálgico.

Los lectores de e-books que conozco (Kindle, iPad, Nook) son increíles, asombrosos, pero por unas cosas o por otras me siguen pareciendo primitivos para leer libros y creo que todavía quedan bastantes temas por resolver, sobretodo emocionales. Lo bonito es que estoy absolutamente seguro que dentro de unos años, todas los aspectos y preguntas que planteo a continuación tendrán su respuesta:

  • portadas/serendipity: ya no podrá cotillear qué está leyendo ese hombre atribulado del parque o la chica misteriosa del metro. He descubierto decenas de libros así.
  • autosuficiencia: un libro no depende de nada exterior para funcionar, con los e-books dependemos de las  baterías de litio, cables y red eléctrica.
  • préstamos/regalos:  el intercambio o los regalos han sido una fuente inagotable de felicidad (dada y recibida). ¿qué emoción hay en regalar un PDF? dado el caso ¿podré hacerlo en esta época de DRM´s absurdos? ¿cómo se presta un e-Pub?
  • fragilidad: un libro se puede caer n veces y seguirá funcionando, vamos a asistir a muchos dramas con iPads estrellados e inutilizados por gatos, niños, resbalamientos, etc…
  • ex-libris: es nerdo y vanidoso tener uno, pero es algo maravilloso cuando contemplas bibliotecas ajenas o compras libros rarunos.
  • marcapáginas: ¿quién no guarda algunos especiales o de librerías mí­ticas? ¿quién no tiene varios en su libro de cabecera?
  • censura: Apple, Amazon y Barnes&Noble deciden qué puedo leer y qué no. Son corporaciones estadounidenses y se rigen por criterios morales subjetivos.
  • obsolescencia: CDROM, DVD, LaserDisc, VHS…. ¿será el ePub otro más? No hay nada más efí­mero que los “formatos duraderos”. ¿funcionará mi e-book dentro de 15 años? Mis libros de editoriales que han desaparecido hace décadas siguen funcionando. ¿qué haré si quiebra Apple o Amazon?
  • wabi-sabi: la pátina del tiempo nunca dejará su impronta en un PDF y si alguna vez lo hace, estoy convencido de que no será tan hermosa como en el caso de los libros.

¿cómo resolveríais estos aspectos? ¿qué se os ocurre? ¿alguien tiene alguno para añadir a la lista?

 

Las guí­as Baedeker

Dijo Pascal, en su vena más antropológica racionalista, que la desgracia del ser humano, procede de una sola cosa: no saber permanecer en reposo en una habitación a solas.

También, Xavier de Maistre escribió ya en 1794 un relato titulado “viaje alrededor de mi habitación” en el que literalmente, durante todas sus páginas, sólo ocurre eso: la exploración de un cuarto.

En mis viajes, suelo ponerle los cuernos tanto a Pascal como a Maistre con alguna guía Baedeker, de las series publicadas en el siglo XIX.

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Es uno de los placeres más sublimes de los que puede disfrutar una persona a la que le interesen sólo las cosas de más de 100 años de antigüedad. La precisión, descripciones, detalles, mapas, planos y mil pequeños detalles más hacen la experiencia de un paseo algo difícil de igualar. Me siento afortunado al poseer una pequeña colección de estas guías. Estando de viaje, siempre que tengo oportunidad les dedico al menos un dí­a.

Todo lo que rodea a estos pequeños libros resulta fascinante. Sentaron las bases de muchas cosas que conocemos hoy en día en las guí­as de viaje y fueron en su momento algo absolutamente disruptivo. Algo así­ como si hoy en dí­a un web surgido de la nada destrozara a todos sus competidores. Y es ahí­ donde se puede hacer un ejercicio de analogí­a.

¿cómo conectar una vieja guí­a alemana de viaje del siglo XIX con conceptos del mundo web actual de 2008?

Business plan: Karl Baedeker pretendí­a acabar con los guías turísticos­. Para él era un servicio obsoleto, oscuro, poco accesible, limitado y por tanto caro (pocas personas con conocimientos vs. muchos viajeros).

Sistema de ránking/Google Maps: En 1844 Baedeker fue el primero en introducir las estrellas (mejor dicho, asteriscos) para indicar el interés de un sitio, con un máximo de 3.

La guí­a de Inglaterra fue utilizada por los nazis en la II guerra mundial para seleccionar objetivos para bombardear. No buscaban lugares militarmente estratégicos, sino de mucho valor sentimental para los ingleses, con objeto de desmoralizar al pueblo. Con la guía en la mano, seleccionaron “todo lo que tenga 3 estrellas” (sic) destruyendo iglesias, monumentos, museos…. Estos bombardeos se conocen como “Baedeker Blitz” (hay un muy buen libro al respecto: “The Three-Star Blitz“). Los nazis utilizaron otras guí­as de Europa y norte de África con los mismos fines.

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Democratización y liberalización contenidos/web: con la imprenta, se pueden clonar tantos “guías turísticos” como se desee, abaratando el precio y por lo tanto democratizando un saber que hasta entonces estaba en manos de los pocos guías de cada ciudad únicamente. Gracias a Baedeker fue posible tener un “guí­a virtual” en cada bolsillo.

Portabilidad/Accesibilidad/abaratamiento costes: Pequeño tamaño a diferencia de los grandes libros de relatos de viajes. Mapas desplegables. Máximo aprovechamiento del espacio, materiales, tipografí­a, planos y dibujos. Las guías no son mucho más grandes que un iphone/ipod.

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autoregulación comunidad/ROI: Muchos viajeros satisfechos mejoraron las guí­as escribiendo a la editorial para mejorar el producto, con lo cual también se podría aplicar el concepto R.O.I. aquí­.

GPS/POI’s: Baedeker fue la primera guía en incluir “POI’s”. Apartados específicos con lugares para dormir, comer, visitar, ver, escapar, con sus respectivas instrucciones de cómo llegar y cómo salir. Exactamente lo que hacen hoy en dí­a GPS’s y guí­as (Lonely Planet, Rough Guide..).

realidad aumentada/cartografí­a: Los mapas 100 años después podrían rivalizar con los de TeleAtlas o Navteq. Precisión y legibilidad absolutas.

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Se podría estar años contando más anécdotas. La editorial desapareció literalmente del mapa en 1943 cuando los aliados destrozaron Leipzig tras un bombardeo. Años después un consorcio compró la marca y empezó a publicar nuevas guías conservando el nombre. Se pueden encontrar por ahí­, pero no tienen nada que ver con las originales.

 

Diderot y el hipertexto

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El término hipertexto tal y como lo entendemos hoy fue acuñado por ted nelson hacia 1963.

Pero quizás haya una referencia más antigua (mitad del siglo xviii) a este concepto, y no es sino la célebre Encyclopédie de Diderot y D’Alembert. Carcomidos y presionados por la censura, iglesia, lobbies y otros grupos de presión, los enciclopedistas y colaboradores (Voltaire, Rousseau, Jacquourt y muchos otros) no podían abordar ciertos temas con libertad.

Diderot pensó en utilizar sutilmente referencias cruzadas (una auténtica novedad) al final de cada entrada que sirvieran como punto de arranque para la reflexión profunda. Las entradas individualmente no contenían nada “peligroso”, pero en conjunto eran muy reaccionarias.

Otra novedad importante fue el uso del orden alfabético en lugar de la agrupación por temas que imperaba entonces. así­, por primera vez, se democratizaba y ordenaba por criterios meramente racionales todas las formas de conocimiento evitando dedicar secciones escabrosas tipo “teologí­a”.

La concepción de la Encyclopédie es algo fascinante. quizás los mejores ensayos que hemos leído al respecto sean el de Philip Blom y el de Geoffrey Rockwell: dreaming the circle of knowledge (pdf).