deshumanización
Las entradas de conciertos no son un producto de los proveedores de ticketing sino todo lo contrario, las empresas de ticketing existen porque la gente compra entradas y detrás de eso, está la pasión emocional de muchísimas personas para la cual cada actuación es un momento irrepetible y especial en la vida.
Las soluciones tecnológicas, ahorran tiempo, son cómodas y son rápidas; pero en algunos casos dejan al ser humano y a sus sentidos fuera del escenario.
El otro día compré una entrada en entradas.com. Sin entrar en debates de experiencia de uso, el sistema funcionó. La única manera de conseguir físicamente el ticket era en un cajero de CajaMadrid.
Cual fue mi gran decepción al encontrarme esto:
Un ticket de papel térmico finísimo, exactamente igual que la cuenta cualquiera de una cafetería. Máxima efectividad pero cero emoción. Nada más y nada menos que John Fogerty reducido a unos caracteres ASCII de una base de datos (!).
Ese ticket frío y desangelado habla el lenguaje del ingeniero, del empresario y del político no el de un ser humano que tiene sentidos y emociones.
Es la evolución a peor de los tiempos de ticktackticket en los que existía un “espacio libre para la creatividad a elección del promotor”, a cambio de matar el color.
El origen, el punto clásico de toda la vida, eran las entradas a color y personalizadas que, los unos por afán coleccionista los otros por recuerdos, van acumulando en cajones, corcheras, agendas o incluso cuadros. Personas para las que la sola visión de cualquiera de ellas desata un torrente de emociones difícil de controlar.
Supongo que el siguiente paso será la eliminación incluso del infecto ticket térmico por una entrada bluetooth/whatever.
Probablemente reciba en mi móvil un JPG personalizado tipo “tú estuviste ahí” capado para que no se pueda enviar a nadie ni modificar y sólo se pueda imprimir una vez. También tendré una carpeta de fotos y vídeos “concierto John Fogerty 2009- no-borrar-buenas-OK-2″; incluso puede que a posteriori me envíen un link de un vídeo que sólo podré abrir yo con declaraciones del artista sobre sus impresiones de ese concierto y un pase para descargar 2 canciones inéditas (previa alta obligatoria) en una red social asociada al promotor para conocer nuevos amigos con gustos musicales parecidos a los míos en base a un algoritmo de última generación que me tiene calado por mi historial de compra de entradas y discos, lo que escucho en spotify o en mi propio ordenador/gadget y los comentarios que hago por ahí.
No digo que no mole, los tiempos cambian y blablabla, pero hoygan….de verdad que no es lo mismo.
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